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“¿Usted se considera… Afroperuana/Afroperuano?”.

Por Martín Bustamante

Especialista de la Dirección de Políticas para la Población Afroperuana

Desde el año 2000, la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) -aplicada cada trimestre por el Instituto Nacional de Estadística en Informática (INEI)- ha incluido la siguiente pregunta: “Por sus antepasados y de acuerdo a sus costumbres, ¿usted se considera…?”. A continuación, el cuestionario plantea a la persona entrevistada una breve lista de categorías étnicas: Quechua, Aymara, Nativo o Indígena de la Amazonía, Negro/Mulato/Zambo/Afroperuano, Blanco, Mestizo u Otro, entre ellas la persona debería escoger solo una, aquella que considerase que la describe mejor.

En un Estudio Especializado sobre Población Afroperuana (2014), realizado por el Ministerio de Cultura y el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), se aplicó un set de preguntas similares en más de tres mil hogares afroperuanos. Aquí se propuso tres opciones por separado: “Negro/Zambo/Moreno”, “Afrodescendiente” y “Afroperuano”. El 79% de la población se identificó con la primera opción, mientras que el 40% y 44% se identificaron con las otras dos, respectivamente[1].

La presentación de estas opciones de respuesta por separado responde a una cuestión relevante en la lucha contra el racismo y la discriminación racial en el país. Categorías como “Negro”, “Moreno” o “Zambo” fueron parte de un sistema de castas con las cuales se pretendió organizar a la población afrodescendiente, entre otros grupos, de acuerdo a sus niveles de mestizaje durante la época colonial, época en la que estas personas fueron esclavizadas. Eran, entonces, tiempos en los que se consideraba importante esta categorización para el establecimiento de jerarquías entre las personas, además de ser un importante criterio para determinar el “valor” de transacción de un/a esclavizado/a[2]. Así, se quiso observar cuáles de estas opciones tendrían mayor preferencia por la población afroperuana entrevistada.

Por su parte, según un reciente estudio de Néstor Valdivia, la identidad afroperuana estaría fuertemente asociada a características “raciales” (físicas/fenotípicas), lo cual llevaría a que esta población prefiera emplear categorías como “Negro”, “Moreno” o “Zambo” sin que ello implique necesariamente la aceptación del sentido esclavista de las mismas[3]. Sin embargo, el hecho de que la identificación étnica de un grupo poblacional esté basada tan fuertemente en este tipo de criterios opaca la importancia que podrían tener otros factores como la ancestralidad africana y su herencia cultural, los cuales resultan claves para comprender la situación actual de esta población, así como sus aportes al desarrollo del país.

¿Quién es afrodescendiente?

El Ministerio de Cultura define como “afrodescendiente” a la persona que desciende de aquella población trasladada forzosamente y en condición de esclavización al continente americano entre los siglos XVI y XVIII; e identifica como elementos centrales de la afrodescendencia i) la ancestralidad africana y la experiencia de esclavización; ii) la trayectoria histórica marcada por la discriminación racial y la exclusión social; y iii) la existencia de un conjunto de valores culturales compartidos. Así, afroperuana es la persona afrodescendiente natural de Perú.

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Para pensar en el surgimiento de esta categoría, un buen punto de entrada puede ser la Conferencia de Durban (2001) –y la reunión preparatoria de Santiago de Chile en el 2000- en tanto implica, para muchos Estados como el peruano, el reconocimiento de que la discriminación racial es un problema que no había sido visibilizado en su total magnitud o que, en todo caso, no había sido atendido de la manera más conveniente. Es decir, este proceso pone en relieve una situación que aqueja severamente, y de manera particular, a muchas personas naturales del África; así como a los afrodescendientes que habitan otras partes del mundo. De este modo, el surgimiento de la categoría “Afrodescendiente” –o, en todo caso, su posicionamiento- responde a la entrada a un nuevo escenario en el que las reivindicaciones  contra la discriminación racial y la exclusión social que han marcado la historia de los afrodescendientes en América Latina toman un nuevo impulso para su atención.

Las organizaciones de la sociedad civil afrodescendiente de distintas partes de América Latina fueron parte importante de este proceso debido a su participación como representantes de aquella población en estos espacios de diálogo y establecimiento de acuerdos. De manera posterior a Santiago y Durban, su rol ha sido importante en tanto, a partir de una red internacional que fortalece sus acciones de incidencia a escala nacional, su trabajo se ha visto robustecido. Así, el mensaje de Durban se ha esparcido por todas aquellas comunidades en las que estas organizaciones ya podían tener presencia; y con ello, en cierto modo también se ha difundido el uso de términos como “afrodescendiente” o “afroperuano”.

¿”Afro” sí; “Negro” no?

Los resultados observados en el Estudio Especializado sobre Población Afroperuana evidencian que, hoy en día, la población afroperuana tiende a preferir llamarse “Negra” en vez de “Afrodescendiente”. De hecho, en el vocabulario cotidiano del grueso de la población nacional, palabras como “Moreno” o “Zambo” tiene también plena vigencia –se las use o no con el propósito de ofender-. Esto nos pone de cara frente a un desafío que es mucho más grande y complicado que la simple difusión de lo que sería un término “políticamente correcto”, de una “mejora” en el vocabulario de las personas; y es que se trata de visibilizar en el común de la población nacional la persistencia de formas de pensamiento racista y de discriminación racial que impiden a las personas afrodescendientes ejercer sus derechos y acceder a las mismas oportunidades de desarrollo que el resto.

 


[1] Anótese que se trató de una pregunta de opción múltiple, por lo que los resultados no deberían sumar 100% necesariamente.

[2] Para más detalles sobre esto, puede revisarse una reciente publicación de ARRELUCEA, Maribel y Jesús COSAMALÓN. La presencia afrodescendiente en el Perú: siglos XVI – XX. Ministerio de Cultura, 2015. Serie Caminos de la historia, 2.

[3] Ver: VALDIVIA, Néstor. “<<Negra soy, color bonito>>: el papel de la <<raza>> en la identidad de los afrodescendientes”. En Debates en Sociología N° 39, 2014. PUCP. pp.  73-125.