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12 años de Esclavitud: haciendo memoria sobre la discriminación

Ana Lucía Mosquera
Comunicadora de la Dirección de Políticas para Población Afroperuana.

Solomon Northup se encuentra trabajando en una plantación de caña en Georgia, Estados Unidos, junto con un gran grupo de hombres y mujeres esclavizados que son sometidos a procesos de opresión, maltratos y humillaciones.  Hace apenas algunos años, era un hombre afroamericano libre, con una esposa amada y dos pequeños hijos, que habitaba en el Estado de Nueva York. La ambición de dos falsos reclutadores de talentos lo sumerge en la esclavización y cambia su vida de manera súbita y dolorosa, iniciando su historia en Doce años de esclavitud.

Esta historia de la vida real, compleja e hiriente, es narrada en la cinta que recientemente fue galardonada con el máximo premio: el Oscar a mejor película por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas -en una ceremonia en la que también se reconoció su guión adaptado y la actriz de reparto- y tiene la capacidad construirse como un relato duro y desgarrador que retrata un proceso que afectó a la humanidad de manera significativa y cuyos rezagos permanecen y se traducen en las condiciones de desigualdad e inequidad por la que atraviesa la población afrodescendiente en las Américas.

El largometraje explora en su complejidad el contexto del proceso esclavista en los Estados Unidos, retratando a partir de la vida de Solomon la cotidianidad de un proceso trágico que trajo consigo el sufrimiento y la humillación de millones de personas producto de la trata trasatlántica forzada; abordando además en ese contexto la situación de las mujeres esclavizadas mediante la historia de Patsey, poniendo en contexto el ejercicio de la violencia sexual y sus consecuencias físicas y psicológicas en un entorno opresor que genera en ella una actitud resiliente en su necesidad de sobrevivir.

La historia nos presenta la capacidad de resistencia y fortaleza de un grupo humano que en la mayor de las adversidades constituye una identidad en la perseverancia y lucha esperanzadora por un fin que parece lejano, pero por el que nunca dejaron de luchar. Es así que construyen lazos inquebrantables que se sustentan en la cooperación y el apoyo mutuo para encontrar consuelo ante las experiencias tortuosas de la opresión.

Doce años de esclavitud recupera un pasado lacerante, que nos invita a la reflexión para no permitir que se repita, construyendo una memoria colectiva que nos permita reafirmar la necesidad de enfrentar las consecuencias históricas de un proceso doloroso que no sólo afecta a las poblaciones afrodescendientes, sino que además limita el camino de una sociedad hacia la equidad e igualdad de derechos para todos y todas.