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En el Día Internacional de la Fotografía recordamos la exposición ‘Rostros de la Diversidad’

Desde 1991, por iniciativa de la Sociedad Fotográfica Internacional de la India, el 19 de agosto se celebra el Día Internacional de la Fotografía. Se escogió esta fecha porque dicho día, pero de 1839, se anunció en París (Francia) el invento de la fotografía, que tiene como creador a Louis Daguerre. Desde entonces, la fotografía ha ido evolucionando hasta convertirse en una herramienta que se encuentra, literalmente, en las manos de todos a través de nuestros teléfonos.

Su uso, a lo largo de estos 177 años, ha sido diverso, aunque desde el inicio sirvió, principalmente, para hacer retratos, los cuales, entre otros objetivos, nos permiten conocer a personas con las que difícilmente nos cruzaríamos. Del mismo modo, nos da la oportunidad de conocer culturas y paisajes ajenos a nuestra realidad. De esta manera, visibilizamos la gran diversidad que existe en el mundo y, en el caso del Perú, la diversidad étnica que tenemos a raíz de nuestros 55 pueblos originarios, además de la migración de otros continentes, principalmente europea y asiática, y africana, a partir de la esclavitud en la época de la colonia.

Es precisamente esta diversidad, especialmente de nuestros pueblos indígenas u originarios, la que se expuso en la muestra fotográfica ‘Rostros del Perú’ y que, sumándonos a esta celebración, presentamos en la siguiente galería.

Se trata, pues, de una muestra de nuestra gran diversidad cultural, la misma que, por muchos años (e incluso en la actualidad) ha servido como vehículo para discriminar, apelando a prejuicios y estereotipos a partir de las diferencias, lo que ha motivado la exclusión de nuestros pueblos originarios y no les ha permitido la vivencia de su cultura, que se manifiesta principalmente en sus lenguas, costumbres y vestimenta.

Del mismo modo, ha generado, en esta población, brechas en el acceso a los servicios del Estado y el no reconocimiento por parte de la ciudadanía. En ese sentido, queremos hacer un llamado a la reflexión que nos lleve a valorar nuestra diversidad cultural para, de esta manera, empezar a eliminar el racismo y su práctica, la discriminación étnica-racial, que no nos deja vivir una verdadera ciudadanía intercultural, que reconozca y valore positivamente nuestras diferencias, y que contribuya a la consolidación de una cultura de paz.