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“El patrimonio inmaterial es un eje de paz y de diálogo”

El Perú cuenta con cerca de 200 manifestaciones culturales que han sido catalogadas como Patrimonio Cultural de la Nación. Este título es un reconocimiento y una muestra de nuestra vasta diversidad cultural, la misma que se expresa a través de danzas, lenguas, costumbres de salud, de rituales, de cosmovisión. Para conocer el trabajo que hay detrás de estas menciones, conversamos con Soledad Mujica y Miguel Hernández, directora y especialista de la Dirección de Patrimonio Inmaterial, respectivamente, del Ministerio de Cultura.

¿Cómo se manifiesta en nuestro día a día el legado que tenemos como patrimonio inmaterial?

Soledad: El legado del patrimonio inmaterial está en la vida cotidiana de cada una de las comunidades de peruanos. No es que todo el patrimonio inmaterial es de todos: Hay patrimonio inmaterial que es de unas comunidades y patrimonio inmaterial que es de otras comunidades. Tus saberes culinarios, tus formas de salud tradicional, la forma en la que hablas son patrimonio inmaterial. Está presente porque es parte de tu identidad. Es un conocimiento que está en tu formación, en la educación que te han dado tus padres y el entorno en el que vives. Ese es el primer punto; es decir, no puedes prescindir de ello porque es como prescindir de tu idioma. El patrimonio inmaterial tiene relación con el entorno, como los conocimientos relativos a la naturaleza.

En un contexto donde la discriminación amenaza y condena al distinto, ¿qué sucede cuando estos grupos tienen la necesidad de migrar y, en consecuencia, enfrentarse a un entorno distinto al que forma parte de su patrimonio inmaterial?

Soledad: Una parte del patrimonio inmaterial que migra contigo porque puede ponerse en práctica en el nuevo espacio en el cual te insertas. En algunos casos, el llegar con tu patrimonio inmaterial puede ser un elemento de valoración de tu comunidad. Es el caso de los peruanos emigrantes en Chile y la Fiesta del Señor de los Milagros. Gracias a su devoción se dieron a conocer y a ser valorados por las comunidades chilenas donde se insertaron. Esto da como resultado que ahora haya devotos del Señor de los Milagros chilenos. El compartir ese culto los acercó y limó asperezas, evitó discriminaciones. Sin embargo, sí es cierto que la lengua, la forma de vestir, las costumbres de salud, los saberes tradicionales han sido discriminados por sociedades con patrones y modos de vida distintos y dominantes. Por supuesto que esa no aceptación de la diferencia significó la pérdida de expresiones, pero sobre todo el sufrimiento de personas que no tenían derecho a su cultura.

Miguel: En este dinamismo que es la creación cultural hay mecanismos con los cuales se discrimina. A raíz de esa discriminación también se genera una serie de procesos de auto identificación cultural. Hay un contexto que es desfavorable contra los migrantes, pero también hay un nuevo contexto en el cual se reproducen elementos patrimoniales y que adquieren nuevos valores a partir de esta especie de obstaculización de la cultura. Esto genera, a su vez, que en las comunidades de origen haya un refuerzo de valor. Es un proceso dinámico y complejo. No es tan sencillo como decir que hay algo que lo está discriminando del todo porque está generando procesos paralelos también. Es, justamente, a partir de analizar procesos paralelos, que se puede plantear mecanismos, tanto para salvaguardar las expresiones, como para reafirmar la ciudadanía que está siendo discriminada o rechazada.

¿Qué se está haciendo, entonces, para salvaguardar el patrimonio inmaterial y evitar más pérdidas del patrimonio inmaterial del Perú?

Soledad: No todo el patrimonio se ha perdido por discriminación. El patrimonio inmaterial es dinámico, cambia, y también desaparece. Las expresiones del patrimonio cultural existen porque son pertinentes para las comunidades que lo portan. En el momento que una práctica deja de ser pertinente, se puedo dejar. No hay razón para forzar a nadie a que mantenga una práctica que ya no le es útil. Hay comunidades que pueden haber emigrado hacia las ciudades y decidieron dejar su lengua porque en el nuevo contexto no les servía. Entonces, el principio de la salvaguardia pasa por acompañar los procesos de las propias comunidades que están salvaguardando su patrimonio. La Dirección de Patrimonio Inmaterial, bajo la lógica de que es la comunidad la que decide qué conserva, la acompaña en su esfuerzo desde distintos ejes de trabajo, como por ejemplo, investigación en profundidad. A partir de la investigación, y en conjunto con la comunidad, hay una serie de acciones que buscan afirmar la expresión cultural y definirla para la propia comunidad, pero también para que la sociedad mayor la valore, dando cuenta de la diversidad cultural.

Soledad Mujica

Por otro lado, hay procesos de reconocimiento, que tienen que ver con las declaraciones de patrimonio cultural. Esto tiene varias ventajas: Por un lado, la propia comunidad tiene que preparar un expediente que sistematice los conocimientos que tienen de su expresión cultural. Esto es un proceso de reflexión al interior de la comunidad, que los empodera y los hace pensar en el valor que el patrimonio cultural tiene para ellos. A partir de ese expediente, se da la declaratoria. Esta es una herramienta de reconocimiento oficial del Estado Peruano, que puede servir para parar ciertas agresiones externas porque ya es un elemento protegido. Además, puede servir de palanca para el desarrollo de acciones de salvaguardia, para generar sostenibilidad para esa expresión cultural. Finalmente, tiene la ventaja de que vamos construyendo un inventario participativo del patrimonio cultural inmaterial a partir de información provista y validada por las propias comunidades. No somos nosotros hablando por ellos; son ellos hablando por ellos.

Una consecuencia directa es darles este orgullo a las comunidades respecto a sus tradiciones, pero también está el impacto en la sociedad mayor, que también sienta orgullo por compartir esto en tu país. ¿Cuánto ayuda esto para poder consolidar un país libre de discriminación y de valoración de la diversidad cultural?

Soledad: El patrimonio inmaterial ha sido lo que más nos ha desunido porque todo aquello que hizo que nos discrimináramos tiene que ver con patrimonio inmaterial: La forma de hablar, de vestir, de comer, de curar. Todo eso hacía que algunos miraran como distintos y no valiosos a los otros. Nuestro trabajo tiene que ver con generar el efecto contrario: Primero, que nadie se sienta discriminado por sus expresiones, por sus valores culturales. Y que nadie discrimine al otro, sino que, al contrario, lo valore por lo que lo hace diferente.

Miguel: Lo que se busca no es generar valor, sino expresar el valor que las personas tienen. En ese sentido, un valor no puede ser comparado con otro. El valor de una expresión cultural no tiene nada que ver con que una expresión sea fastuosa y otra sencilla. Cuando se habla de patrimonio inmaterial, los criterios tienen que ver con la comunidad frente a su expresión. Ambas están en una especie de equidad una frente a la otra. Lo que se hace es establecer el diálogo entre ambas, a pesar de que unos consideren que es más valioso o más bonito. Lo que decimos es que, tanto la comunidad uno como la comunidad dos, tienen valores relacionados a sus expresiones y pueden entrar a un diálogo equitativo. Así se fomenta ciudadanía. Es un recurso adicional de diálogo y de valoración y de respeto mutuo.

Si juzgar, sin valorar una por sobre otra…

Miguel: Exactamente. Y el reconocimiento no implica una jerarquía, simplemente implica un proceso que, a su vez, despierta otros procesos. A partir de la declaratoria de una danza, hay otras treinta danzas que quieren declararse para entrar en este diálogo, para que también se sientan representadas en este nivel de equidad supuesto.

¿La Feria Ruraq Maki es un espacio de diálogo intercultural?

Soledad: Es un espacio de encuentro y de diálogo, pero no solamente entre expositores-artesanos y el público, sino entre los propios artesanos, que se encuentran y comparten. Es un espacio de diálogo privilegiado y, además, es una demostración más de cómo el patrimonio cultural inmaterial puede contribuir a la calidad de vida de las personas.

Ruraq Maki

Se insertan en el mercado a partir de su conocimiento…

Miguel: Se insertan en el mercado a partir de la valoración de sus técnicas, no a partir de una evaluación externa que define qué es estéticamente mejor que otro. El público que viene está interesado tanto en la calidad del producto final como en el sustento cultural, identitario y social que tiene ese producto.

En estos años de Ruraq Maki, ¿ha habido un crecimiento no solo en el público, sino por parte de los mismos artesanos que quieren participar de esta exposición?

Soledad: Las propias comunidades se van pasando la voz y piden participar. En el último año han participado más de 70 colectivos y para este año esperamos tener un poco más de 100. Este año, por primera vez, vamos a tener dos salas. Lo interesante es que no solo hemos crecido en cantidad de artesanos, sino también en calidad; es decir, los propios artesanos, a partir de su experiencia en Ruraq Maki, han hecho procesos de mejoramiento interno. Han ido puliendo técnicas, buscando que sus productos, sin perder su identidad, tengan mejores acabados y sean más diversos.

Es evidente que hay algunas regiones que tienen mayores expresiones culturales; sin embargo, estas expresiones están en todo el país. ¿Se busca cubrir todo el mapa peruano?

Soledad: Tenemos antropólogos que recorren el país y que están permanentemente mirando e identificando artesanos. Viajamos constantemente porque Ruraq Maki no es solo una feria, es un programa y tiene investigaciones, catálogos, repertorios de técnicas, insumos de expresiones de arte tradicional. Ahora tenemos un antropólogo en Huánuco, una de las regiones de las que menos se sabe sobre su producción artesanal. Los propios artesanos se vuelven agentes de Ruraq Maki porque no compiten entre sí. Es frecuente encontrar un artesano que te dice: “señora, en mi comunidad vecina hay un señor que talla la madera. ¿Puedo decirle que se comunique con usted?”. Ellos mismos van haciendo crecer Ruraq Maki.

Pensando en un proyecto a largo plazo y tomando en cuenta el avance que significa la valorización de las tradiciones para los propios pueblos, ¿cuán importante va a ser para poder valorarnos en esta diversidad cultural mantener el trabajo de la Dirección?

Soledad: Creo que es central. No solo mantenerlo, sino acrecentarlo. Necesitamos fortalecer nuestras Direcciones Desconcentradas de Cultura para poder hacer cada vez más. El patrimonio inmaterial es un eje de paz y de diálogo. Las expresiones culturales, la identidad, por lo que produce en la gente, es un eje para el reconocimiento y la valoración de los uno por los otros. De hecho hay culturas dominantes, pero debemos establecer esa equidad para el diálogo, el reconocimiento, el respeto y la supervivencia de las expresiones el trabajo de la Dirección en acompañamiento de la comunidad es clave.