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Entrevista a Nelson Manrique (Parte I): No hay democracia ni desarrollo con racismo

 

Alerta Contra el Racismo conversó con Nelson Manrique, científico social que ha estudiado la discriminación étnico- racial en el Perú. Manrique señala que la construcción de un orden social más inclusivo, pasa por romper esos esquemas mentales que reproducen un orden estamental basado en la diferencia del color de la piel.

El Racismo está bastante enraizado en la sociedad peruana ¿Cuáles son las principales razones por las cuales el problema persiste en nuestro país?Nelson Manrique

Creo que tiene que ver con la función social del racismo. El racismo surge y consolida no por accidente, no es una consecuencia inesperada, si no es parte de un orden social que se fundó en la colonia. El orden colonial en Perú y América Latina fue estamental. Eso quiere decir que la estratificación social se constituye como un conjunto de compartimentos estancos. Digamos, tenemos una pirámide y cada uno de los estratos es un compartimento estanco, de tal manera que se ve como ilegítimo moverse de un estamento a otro. Es decir el ideal del orden estamental es que cada quien esté en su lugar, no se mueva de su lugar. El “orden ideal” es aquel donde cada cual permanece en el lugar donde ha nacido y el racismo da una justificación ideal para un orden de esa naturaleza; porque el racismo pretende que las personas son superiores o inferiores, están arriba o abajo, por razones que no son sociales sino biológicas. Por sus rasgos físicos unos estarían arriba y otros abajo, y eso según ellos, es inmutable porque es natural, por ende un orden estamental.

Anteriormente has desarrollado los conceptos de “discriminación latente” y “discriminación manifiesta” ¿Cuál es la diferencia entre estos conceptos?

A partir de 1998 empiezan a multiplicarse las denuncias por discriminación en locales públicos. A la gente que va a una discoteca o a un club exclusivo no le dejan entrar porque tiene rasgos afrodescendientes o indígenas. ¿Por qué no ocurría ello en los años 50 o 60? No es que el racismo apareciese en la década del 90, es que en los años 50 la gente tenía muy interiorizado ese discurso de cada quien en su lugar y no pretendía ir a un lugar que no le correspondía. Por consiguiente, no había necesidad de que actúe el racismo, estaba latente, no necesitaba manifestarse. Pero cuando la gente rompe eso y decide que tiene derecho, este racismo latente se manifiesta. Lo que está en potencia se convierte en acto. Entonces del racismo latente pasamos al racismo manifiesto. Siempre ha estado ahí el racismo, pero sólo se manifiesta cuando es necesario actuar, cuando la gente transgrede esas barreras invisibles que separa un estamento de otro.

 ¿A quiénes se suele discriminar más y por qué motivos?

Hoy la discriminación es esencialmente entre mestizos, por el simple hecho de que la mayoría nos definimos como mestizos.

Porque el racismo peruano tiene componentes muy complejos, muy enredados. Es decir, somos una sociedad donde el mestizaje biológico ha sido muy intenso, y sin embargo es habitual ver a personas con rasgos claramente indígenas tratando de cholo o indio como insulto o descalificación a otras personas. Una persona que procede así es incapaz de ver su propio rostro. Porque si se mira en el espejo, no ve un cholo o un indio.

Es una forma radical de alienación. La incapacidad de ver el propio rostro en el espejo. Por eso el racismo es un tema tabú. Mucha gente va negar que ha sido discriminada, va negar que el racismo existe, porque como dirían los psicoanalistas genera heridas narcisísticas muy profundas. Es interesante comparar la discriminación racial de la discriminación étnica. La discriminación étnica en general se basa en productos culturales, pero esos productos culturales que son producto de la acción humana, pueden cambiarse por la acción humana. Si me discriminan porque hablo quechua aprendo castellano, si me discriminan porque soy judío me convierto en católico, si me discriminan porque uso poncho y ojotas me pongo pantalón y camisa, eso puedo cambiarlo. Pero si me discriminan por mis genes eso no puedo cambiarlo, porque es mi naturaleza. Por eso el ataque racista genera heridas muy profundas en la naturaleza íntima de las personas, y ante eso, la mejor defensa, la más elemental y más eficiente es la negación. No existe racismo por tanto yo no fui discriminado.

¿Cuál es la relación entre discriminación étnica racial y la exclusión social en nuestro país?

La discriminación es una consecuencia de los prejuicios raciales y una forma de consagrar órdenes injustos. La discriminación de esa manera justifica los privilegios de unos y la ausencia de otros y por eso mismo es la negación de la democracia. Para el discurso democrático todos somos iguales, lo cual significa que más allá del color de nuestra piel, nuestra condición socioeconómica y el colegio al cual fuimos, hay un elemento esencial de naturaleza humana que es común a todos nosotros, la ciudadanía, que es la base, es el elemento en común. Pero el racismo niega la existencia de esa base en común. Para los racistas hay seres humanos de primera, segunda y tercera; cuando Alan García habla de ciudadanos de primera y segunda categoría, en realidad detrás de este razonamiento está la idea de que hay humanos de primera y segunda categoría.

Entonces, podríamos decir que la discriminación es uno de los principales obstáculos que encuentra la consolidación de la democracia.

Definitivamente. No hay posibilidad de consolidar un orden democrático, si no hay la convicción de que hay una sustancia humana común que nos equipare a todos, los derechos humanos. Siempre he pensado que la violación de los derechos humanos en el último conflicto armado interno que tuvimos termina siendo racionalizado, porque en el fondo los derechos humanos pone la cuestión previa de que se trata de seres humanos. Pero si se discute de distintos niveles de humanidad de las personas, esos derechos no son vigentes para todos, por eso no se siente la necesidad de justificar los abusos contra la población indígena. En el fondo no se siente que sean humanos y por lo tanto que tengan los dichosos derechos humanos, eso es lo que está en el trasfondo.

Actualmente hay una tendencia mundial de ver la diversidad como un potencial y como compatible con el desarrollo ¿De qué manera favorece al país esa tendencia y cuáles son los desafíos y potencialidades que nos ofrece esta tendencia?

Esto tiene que ver con un cambio planetario que estamos viviendo, estamos asistiendo al fin, a la muerte de la sociedad industrial de masas, donde el ideal era la homogeneización, la producción masiva de mercancías idénticas, el consumo masificado, la formación de una opinión pública masiva, y los estilos de vida masificados. La tercera revolución ha generado un escenario donde vamos a un universo infinito de diversidad.

¿De conocimientos, de información?

De todo. Es eso lo que convierte a nuestra gastronomía en un gran activo. ¿Cuál es la característica de la gastronomía peruana? La diversidad extrema. La cual tiene detrás una geografía extrema, una producción agrícola extrema, variedades infinitas de productos, variedades de especies, etc.

También la diversidad humana que es superlativa en nuestro país es un potencial dentro de este mundo donde lo diverso se constituye en norma y donde la diversidad bien llevada se constituye en un capital, ya no una traba o un obstáculo como en la sociedad industrial de masas. Pero la condición para que la diversidad enriquezca, es que haya intercambio entre los distintos, en términos de igualdad. Allí donde la diversidad se maneja verticalmente, es colonialismo, es autoritarismo. En el límite se llega a las limpiezas étnicas que es la voluntad de imponer la homogeneidad por la eliminación del distinto.

Creo que hay muchas potencialidades que nos abre este conjunto de cambios. Pero supone también un conjunto de cambios de la sociedad peruana, de las instituciones, pero sobre todo en la manera de pensar de las personas, en los imaginarios, en las mentalidades. La lucha contra los prejuicios raciales, contra las formas de expresión del racismo, las iniciativas de educación ciudadana que contribuyan a erradicar esa lacra son un paso importantísimo tanto desde el punto de vista de la construcción de una democracia como de construir un orden social y económico para que el Perú sea viable y pueda desarrollarse.

 ¿Cuánto crees que hemos avanzado a nivel del Estado en el tratamiento de la problemática étnico- racial?

Pienso que falta mucho. Es muy llamativo que la institución que se hizo cargo del problema de la discriminación étnico- racial fuera el Indecopi. Esto no se ve como un problema de derechos humanos. No fue el Ministerio Público, fue Indecopi, porque se vio los derechos ciudadanos como un problema de mercado. Entonces no es que mis derechos ciudadanos son afectados, si no la libertad de empresa es la que se ve afectada. Esta equiparación entre ciudadano y consumidor es muy reveladora, creo que no termina por superarse y hay mucho por trabajar todavía.