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Entrevista a Nelson Manrique (Parte II): La polarización social en los momentos de crisis

¿Por qué en momentos electorales y de desencuentros de ideas se suelen desencadenar en manifestaciones con contenido racista?

Por la polarización social. Los momentos de crisis, sea política, sea social o electoral polarizan. Entonces la cosa se pone en blanco y negro. Afloran los intereses, los escenarios, los conflictos. A eso en las últimas contiendas se ha añadido, una nueva dimensión que son las nuevas tecnologías y redes sociales.

Frases que anteriormente se decían en un pequeño grupo de amigos, cuyo impacto era limitado, porque eran pocas personas y se decían en privado; ahora se sueltan en las redes sociales y tienen una multiplicación infinita y tienen un conjunto de consecuencias sociales que antes más o menos podían ser morigeradas, encubiertas. Eso es lo que hemos visto en las últimas elecciones.

¿En las redes sociales que es lo que se está buscando, validar este tipo de prácticas o solamente expresar nuestra realidad?

En parte es que los conflictos que ocurren en la realidad se expresan también en la sociedad virtual con características propias, pero son una continuación de la realidad, una proyección de las tensiones, prejuicios y conflictos existentes en la sociedad real. Pero por otra parte hay un conjunto de cambios en la socialización de la gente.

A nivel juvenil el fenómeno de “los amixers” es sumamente interesante. Este acoso, estas agresiones de carácter racial de jóvenes de clase media alta contra jóvenes de rasgos indígenas o mestizos caracterizados como amixers. Quienes son convertidos en objeto de agresión, acoso y burla. Allí lo que se trata es de construir formas de segregación en el ciberespacio como las que existen en la sociedad real. Como esas que se construyen cercando distritos completos, construyendo una pared entre un distrito y otro, privatizando playas o cerrando el acceso de la gente. Entonces los jóvenes de clase media intentan construir una segregación de ese tipo. Como no puede hacerse con fierro y ladrillo se hace por la vía simbólica, de manera exacerbada y violenta.

¿Cuáles son las tareas pendientes para construir una sociedad peruana donde se reconozca, se respete y construya a partir de nuestra diversidad cultural? ¿Cómo abordar estos retos desde la educación, la economía y la cultura?

La dimensión educativa es muy importante. No sólo la formal en los colegios, sino también la de los medios de comunicación, la del comportamiento de nuestros políticos, etc. Pero creer que sólo la educación va solucionar estos problemas es una ilusión de la cual es conveniente despedirse cuanto antes.

Pero si los cambios se dan sólo en la educación, la gente va tomar conciencia de la desigualdad, pero la desigualdad está ahí. Creo que hay una vinculación muy fuerte entre el sistema educativo, particularmente universitario, y la emergencia de Sendero. Porque hay una serie de discursos de que todos somos peruanos, todos somos iguales, todos tenemos iguales deberes y derechos, pero se choca con que esto no es así.

La discriminación y la intolerancia se hacen insoportables, por ello se crean estratos sociales abiertamente permeables a toda forma de organización contra la discriminación; incluso en sus manifestaciones más extremas.

No basta la educación, sino que haya la construcción de un orden social más inclusivo; el ideal democrático de la igual de oportunidades para todos. A partir del cual podamos construir un país próspero y reconciliado consigo mismo. Donde los peruanos tengamos un espacio de realización, de que podamos sentir que nuestros sueños son posibles.