Inicio >> Entrevista >> Es necesario que exista un documento del Estado que tenga bien claro los conceptos sobre discriminación y racismo

Es necesario que exista un documento del Estado que tenga bien claro los conceptos sobre discriminación y racismo

Los medios de comunicación peruanos y la publicidad nacional son constantemente cuestionados por la reproducción de estereotipos y prejuicios, y por la reproducción de discursos y manifestaciones racistas. Frente a esta preocupación, el Ministerio de Cultura desarrolló la Guía: ‘Comunicación que no discrimina’. Eduardo Adrianzén, conocido guionista y productor de televisión, será uno de los encargados de presentar la guía y nos adelanta alguna de sus impresiones sobre los medios y el racismo.

¿Los  discursos racistas que aún observamos en los contenidos de los medios de comunicación se mantienen por un factor académico, de formación de los comunicadores, o por ser un problema de la sociedad?

Hay varias cosas ahí. En primer lugar el racismo es un problema transversal de la sociedad peruana en general, viene desde la familia, de su barrio, de su colegio. Con respecto a la universidad, la carrera de comunicaciones teóricamente es una carrera humanista, por consiguiente debe llevar los valores humanistas. El tema es que una persona que de casa tiene una formación descuidada en esos temas a la hora que entra a los medios de comunicación ya simplemente eso desaparece, deja de tener cuidado en la medida que los medios de comunicación no tienen un norte o propósito para ayudar a eliminar la discriminación. Cuando se meten en el mundo de la competencia salvaje, a la hora que encuentren un asunto que ponga en dilema su mensaje con la desesperación por ganar rating, va a ganar lo segundo.

¿Las empresa de medios de comunicación caen en cuenta que sus contenidos no siempre contribuyen a  generar un mensaje claro contra la discriminación?

Existen tres tipos de comunicadores: Los que ni siquiera son capaces de decodificar el mensaje que están lanzando: sea por incapacidad, porque son muy malos; los que sí se dan cuenta y lo evitan o lo tratan de evitar; y los que lo saben y no les importa, piensan que la gente piensa así, que no importa, entonces también le entra al asunto.

En realidad los que tienen éxito son los que más le entran a ese juego perverso (del raiting ), entonces pierden completamente la noción del mundo. Pasa que la gente que trabaja en televisión abierta piensa que como se dedica todo el día a eso, como su jornada de trabajo anda por las doce, trece o catorce horas al día o más, cree que todo es televisión, que no existe más, entonces entra en una locura.

¿Qué sucede con la publicidad y la generación de estereotipos racializados?

Funciona igual. El creativo publicitario sabe perfectamente que está vendiendo una cosa racista, pero el cliente se lo dice, la agencia le ordena eso y ya pues. Creo que solamente los más experimentados, los más viejos o el que más seguro se siente de su chamba pueden decirle no a un cliente que quiere un mensaje racista. Los demás lo van a hacer.

IMG_5131

Hay muy poco riesgo porque los patrones funcionan, entonces se mantienen. Nadie rompe esos paradigmas.

No les interesa. La gente que trabaja en publicidad, en tele, en medios, se siente tan precaria, tan poca cosa, que cree que lo van a botar si se atreve a contradecir al patrón, entonces le da pánico, terror. Muy pocos son los que dicen “no quiero” o “no me interesa” o que proponen otra cosa a ver qué pasa, y son los que al final ganan. Qué curioso.

En ese contexto, ¿qué expectativas tienes con la presentación de una guía para comunicadores  sobre racismo?

Que es necesario que exista un documento del Estado, que tenga bien claros  los conceptos para que se diga que esto existe y esto hay que hacerlo. Es importante porque como antes no existía y se dejaba al “criterio” de los comunicadores –yo desconfío del 80% de los comunicadores en cuanto a criterio- por lo menos existe algo ante lo cual reclamo para decir que no se está cumpliendo. Eso me parece bueno. Es una guía, es un manual escrito, algo real, concreto. Es un material didáctico, de orden y que se cumpla o no va a depender de cómo cambie la manera de pensar de los comunicadores, y eso parte de un proyecto educativo mucho más grande.